¿Quién miente sobre la protesta social? Las 2Orillas

¿Quién miente sobre la protesta social? Las 2Orillas

Duque, su gabinete y su partido desvirtúan la protesta diciendo que los reclamos son mentiras, pero sus reacciones no resisten un filtro de ‘noticia falsa’

Con una agresividad -no digamos inusual, pero si exagerada- por parte del presidente Iván Duque, su gabinete y su partido, se ha querido desvirtuar la protesta social, diciendo que los reclamos son mentiras. Pero las reacciones del gobierno no resisten un filtro de ‘noticia falsa’.

Buena parte de las razones de la protesta, además del evidente recrudecimiento de diversas manifestaciones de violencia, tienen que ver con los aspectos económicos que orienta el ministro Alberto Carrasquilla. No debería extrañar. Carrasquilla estaba muy tranquilo haciendo negocios con su empresa en Panamá, hasta que Duque lo llamó a conformar su gabinete, el primer anuncio que realizó. Su misión, adelantar tres reformas claves para este gobierno: tributaria, laboral y pensional.

La preocupación de los movimientos sociales y la justificación del paro del 21 de noviembre, tienen como sustento las propias actuaciones que ya ha realizado el gobierno frente a los tres temas, las múltiples recomendaciones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Ocde) y el Fondo Monetario Internacional (FMI), las propuestas del Consejo Gremial, Anif, Fedesarrollo, Fenalco y Asobancaria, y las declaraciones del ministro Carrasquilla (todas se consiguen en internet).

La reforma tributaria no es un mito. Lo primero que hizo Duque en materia económica fue presentar este proyecto, cuyo propósito inicial era ampliar el IVA a todos los bienes de la canasta familiar. De no haber sido por la protesta, se hubiera cumplido. Sin embargo, lo que se aprobó fue una reforma cuyo recaudo neto es negativo porque a partir de 2020 se entregan más beneficios tributarios a las empresas que lo que se recoge con nuevos impuestos indirectos. Ese es el plan.

La reforma laboral también está anunciada hace meses. En el Plan Nacional de Desarrollo se aprobó la contratación por horas. Asimismo, tanto la Ocde como el FMI han presionado para que se reduzcan los costos no salariales, se cree el salario mínimo regional y se brinde una mayor flexibilidad laboral, bajo la teoría de que el salario es un costo, por ende, debe ser reducido para ganar más competitividad. Como consecuencia, se lesiona la capacidad adquisitiva de los hogares, se precariza el mercado laboral con salarios promedio parecidos al mínimo y se afecta a los empresarios nacionales que no encuentran a quién venderle sus mercancías.

Lo que quiere hacer el gobierno de Duque
(porque Carrasquilla lo anunció en El Tiempo el 28 de junio)
es “marchitar a Colpensiones”

Finalmente, sobre lo que más se ha hablado es de reforma pensional. El mercado, es decir los ahorradores, se han dado cuenta que los fondos privados, que concentran $ 268 billones en cuatro empresas, son una estafa. Es imposible que una persona con salarios precarios, alta informalidad y baja calidad del mercado laboral, aun trabajando toda su vida logre ahorrar individualmente lo suficiente para pensionarse con algo más del 25 % de su salario. En los privados, el 20 % de las personas se pensionan con el salario mínimo establecido por la Constitución, pero deben acudir a un Fondo de Garantía de Pensión Mínima, la prueba de que alguien debe cubrir ese faltante. Así las cosas, el 10 % de los cotizantes se ha trasladado a Colpensiones y si más no lo hacen es porque no cuentan con suficiente información. Lo que quiere hacer el gobierno de Duque (porque Carrasquilla lo anunció en El Tiempo el 28 de junio) es “marchitar a Colpensiones”. Como Duque no le ha pedido a Carrasquilla que rectifique o que renuncie, solo se puede asumir que está de acuerdo.

El lío en el que está el gobierno no es que lo quieran derrocar o estén muy preocupados por el vandalismo (que reprocho), sino que no tiene ninguna agenda alternativa para responder a los reclamos. No tendría por qué tenerla, porque lo eligieron para hacer lo que está haciendo. Pero el replicado esquema de austeridad fiscal, concentración de riqueza y dependencia externa ya se agotó en Colombia y en América Latina. Ellos lo saben, pero están convencidos de poder continuar con el engaño y la corrupción. Como buenos negociantes, su apuesta es que la gente no comprenda las causas, porque si lo hace aumentarán las protestas, como en efecto seguirá ocurriendo.

 

 

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