(Las 2 Orillas) Duque, el mal estudiante… ¿o muy bueno?

(Las 2 Orillas) Duque, el mal estudiante… ¿o muy bueno?

Presidente Duque, no aprendiste nada en tus glamurosos estudios en la American University y en Georgetown. No aprendiste que todas las crisis económicas, desde 1929 hasta nuestros días, se resolvieron de la misma forma: estimulando la demanda, es decir, el consumo, es decir, el gasto de los hogares. La explicación es simple: si las personas tienen dinero para consumir, van a ir a las tiendas a comprar y si la gente compra, entonces el productor vende y cuando lo hace le toca producir para reponer las mercancías y para poder producir le toca contratar trabajadores y cuando esto pasa crea empleo, y –finalmente- si tienen empleo reciben salario y consumen. Cuando una persona tiene ingreso cero, su consumo es cero y todo se desmorona. ¿Entendiste?

Como no soy ingenuo, se perfectamente que lo sabes. Lo sé porque mis estudiantes de segundo semestre de Introducción a la Economía, lo entendieron perfecta y muy fácilmente. Y justamente ellos son quienes me preguntan siempre: profe, si es tan sencillo, ¿porque no lo hacen? Esa respuesta es más complicada. Miremos.

Duque y Carrasquilla conocen muy bien que uno de los recursos más abundantes en la economía actual es el capital. Es tan abundante, que Colombia, aun teniendo solamente petróleo para ofrecer al mundo, ha incrementado su endeudamiento 112 veces en los últimos 28 años, mientras la producción creció 46 veces. ¿Cómo se respalda una deuda que crece 2,4 veces más rápido que la producción? Especulando. Acudiendo a aquel recurso psicológico abstracto al que denominan “confianza” y rezando para que no se acabe tan pronto el petróleo y los precios no caigan más. Por esta razón nombraron como ministra de Minas a una persona que trabajó en Citibank, en Abn Amro y en Bank of América. ¿Van entendiendo?

Cuando Duque y Carrasquilla dicen que necesitan $14 billones para financiar el presupuesto de 2019, están diciendo mentiras. Lo que realmente necesitan es seguir manteniendo tranquilos a los mercados, a los especuladores, entre otros a 3 (¡sí, tres!) grupos financieros (Aval, Bancolombia y BBVA) que a septiembre de este año —según la Superfinanciera— han ganado 4,5 billones de pesos. Este sector representa el 20 % de todo lo que produce una nación a la que le sobra la tierra, la vegetación, el agua y los cerebros, y que genera el 1 % del empleo total. Mis estudiantes no han pasado por Harvard —aún— y están profundamente convencidos de que esto es un absurdo económico.

Cuando dicen que necesitan $14 billones para financiar el presupuesto de 2019, están diciendo mentiras.
Lo que necesitan es seguir manteniendo tranquilos a los espeuladores,
entre otros a 3 (¡sí, tres!) grupos financieros (Aval, Bancolombia y BBVA)

Duque y Carrasquilla saben perfectamente que este sector, así como el minero, no aportan los suficientes recursos para sostener al Estado. También saben que la única posibilidad, la única posibilidad, de ofrecer educación, salud e infraestructura, es decir, de crear el entorno propicio para la competitividad empresarial y el emprendimiento personal, es que el Estado financie estos bienes y servicios. Ningún país en la historia de la humanidad, ninguno, se ha desarrollado haciendo algo diferente a esto. Ni siquiera Singapur, el santo grial del engaño de los neoliberales: “cuando Singapur decidió volverse más atractivo a la inversión extranjera, no lo hizo mediante una reducción de la intervención del Estado, sino al ampliar en gran proporción la inversión pública en la economía”, afirma el profesor de Harvard Dani Rodrik.

Duque y Carrasquilla saben que lo que deberían hacer es cobrar impuestos a los más ricos, perseguir los capitales que se fugan a paraísos fiscales, eliminar exenciones tributarias y combatir la impresionante corrupción. Deberían invertir estos recursos en hacer que Colombia sea tan competitiva como sus principales rivales comerciales, Estados Unidos, China, Corea, España, etc. Deberían proteger y estimular a las empresas que crean empleos, sobre todo a las que crean empleos de alta calidad, para que la gente tenga ingreso disponible y consuma, aumentando la producción.

Si no lo hacen no es porque no sepan, es porque son excelentes estudiantes de la escuela de pensamiento que condena a Colombia al subdesarrollo. La solución no es ponerles cero, sino vencerlos en las urnas. Espero de todo corazón que a mis estudiantes no se les olvide cómo crear y distribuir riqueza nacional.

Tomado de: Las 2 Orillas

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