Sábado, diciembre 16, 2017

Un metro de trancones

Un metro de trancones

Por: Camilo Díaz.

Iniciando la semana el Gobierno Nacional ratificó su compromiso de financiar el metro para Bogotá, pero el proyecto que ha estructurado la administración distrital llenará de trancones la ciudad.

La expedición del Conpes el pasado martes para financiar desde la Nación $9,09 billones para el metro de Bogotá ha viabilizado la estructuración del proyecto, y tal vez su construcción, después de todos los intentos fallidos, y los reveses que ha sufrido, como lo hecho por la administración Peñalosa de cambiar los diseños de un metro subterraneo, por lo que según él será la primer línea de un metro elevado para Bogotá.

Sin embargo, el proyecto de metro elevado generará efectos negativos para la ciudad. Por una parte, de acuerdo a lo propuesto el metro Peñalosa irá por la Avenida Caracas por encima de Transmilenio, entonces durante la construcción Transmilenio tendrá que ser cerrado en varios tramos mientras se construye el metro. La pregunta que surge es ¿Por dónde serán desviados los buses rojos, y en que medio de transporte se van a movilizar los pasajeros? Por otra parte, con el metro por la Caracas se elimina los cuatro carriles de transito particular, dos hacia el sur y dos hacia el norte, ¿cuánto le cuesta a la ciudad perder esos cuatro carriles para vehículos, y por dónde serán desviados? ¿cuánto cuestan las inversiones para adecuar las vías que recibirán el transito que dejará de transitar por la Caracas?

Tampoco se conocen las inversiones que tendrán que hacerse para adecuar la Avenida Primeo de Mayo, y la Calle Primera para cargar el metro, y seguir prestando el servicio al tránsito particular, y el transporte público que alimente con pasajeros el metro.

El trancón de efectos negativos para la ciudad no se detiene ahí. Un metro elevado como el propuesto, que todavía no tiene diseños de ingeniería básica y de detalle (por lo tanto, no se conoce cuánto costará de verdad), tendrá fuertes impactos ambientales y económicos.

Primero, el ruido que ocasiona un tren viajando a 40 km/h, con Transmilenio a los lados, más el motón de columnas para sostener la infraestructura, y estaciones elevadas, simplemente deterioraran más el paisaje de Bogotá y convertirán los lugares por donde pase en un extenso muladar donde lo más probable es que cada columna sea un foco de basura, excrementos e indigencia.

Segundo, durante la construcción es lógico que la actividad empresarial de los comercios y empresas, ubicadas a lo largo del corredor se verá afectada, con costos en la productividad de las empresas, principalmente pymes, y en el ya desacelerado desempeño económico capitalino frente a las otras ciudades del país. Bogotá es la ciudad, de acuerdo con un informe del Banco de la República, donde la actividad económica se ha contraído más. Ver La Bogotá estancada.

También hay riesgos de demanda, como el metro va a ir por encima de Transmilenio significa que van a competir por usuarios (una reinvención de la guerra del centavo), el director del DNP ha dicho que las cuentas de ingresos las tienen tasadas con una tarifa igual a la de los buses rojos, eso significa que un pasajero que se suba al metro es un pasajero que no ingresa a Transmilenio y viceversa. Entonces ¿cómo hará la administración para satisfacer la demanda de usuarios que necesita el metro para ser financieramente viable, sin afectar las finanzas de Transmilenio y las ya emproblemadas del SITP?, probablemente con más impuestos para el carro particular, aumento de tarifas de parqueadero y sobretasa a los combustibles.

Otros riesgos que todavía no están cubiertos tienen que ver con la gestión predial para adquirir los inmuebles para estaciones del metro. La construcción de la infraestructura de transporte público que lleve a los potenciales usuarios hacia la línea de metro. La licencia ambiental que va a requerir ese medio de transporte, elevado, ruidoso, y con efectos negativos permanentes en el paisaje.

El expresidente Ernesto Samper nos recordó a los Bogotanos que siendo él presidente, el Alcalde Peñalosa nos hizo conejo en su primera administración, después de tener los recursos para Metro los invirtió en Transmilenio, en esta también lo hizo al cambiar subterráneo por elevado (todavía sin diseños definitivos). Parece que está en las mismas porque pidió al Consejo $6 billones, sin embargo, se necesitan $4 billones adicionales a los $9,09 que pone la nación. Es muy posible que la diferencia se vaya en más Transmilenio en lugar de más metro.

Tomado de: Dinero

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