Ayudándole a Carrasquilla

Ayudándole a Carrasquilla

Está muy bien que el Ministro de Hacienda reconozca que no sabe, y que declare que no conoce las causas del desempleo. Esta afirmación de su ignorancia es, de hecho, una invitación al debate. De manera implícita, al poner en evidencia sus limitaciones, Carrasquilla está pidiendo ayuda para mejorar el diagnóstico. Es una fortuna que un ministro de Hacienda acepte que no sabe. Este tipo de declaración es excepcional. Los ministros de Hacienda suelen hablar como si conocieran todas las complejidades de la economía presente. Y, más aún, pretenden ser adivinos del futuro.

La declaración de Carrasquilla tiene ventajas. Al reconocer su ignorancia, el Ministro le pone fin al discurso simplista que asocia los menores impuestos a la generación de empleo. Parece que Carrasquilla ha cambiado de opinión porque a finales del año pasado, cuando defendió, junto con los empresarios, la ley de financiamiento, argumentó sin ninguna duda, que la reducción de los impuestos es una condición indispensable para mejorar la productividad, la competitividad y el empleo. Siguiendo esta lógica, y en contra de la opinión de los expertos tributarios, la ley aumentó las exenciones. El resultado final fue una norma de “des-financiamiento”, tal y como lo ha reconocido el propio gobierno en el Marco Fiscal de Mediano Plazo. Allí se proyecta una caída de los ingresos del Gobierno Central, que pasarían de 16,6% del PIB en 2019 a 15,7% en 2030.

La ley de “des-financiamiento” ha tenido dos consecuencias nefastas: no logró reactivar el empleo y, además, hizo más frágil la situación fiscal. El único camino posible ha sido el aumento del saldo de la deuda pública. Pero, como advirtió la agencia Bloomberg, este es uno de los factores que llevan a clasificar a Colombia entre las cinco economías emergentes más vulnerables.

Al romperse la causalidad simplista que motivó la reforma tributaria, el ministro Carrasquilla perdió la capacidad analítica y ya no entiende qué pasa con el empleo. Para disminuir su confusión, es conveniente darle algunas pistas que le ayuden a entender. El desempleo continúa siendo alto porque hay, por lo menos, cuatro factores estructurales que están frenando la dinámica de la economía.

Primero, el déficit en la cuenta corriente. Las importaciones superan las exportaciones. El sector agropecuario y la industria están golpeados. Las importaciones han perjudicado la producción nacional.

Segundo, el desempleo aumenta porque la demanda se ha debilitado, dada la baja capacidad de compra de los hogares. En contra de la opinión del Ministro, el salario mínimo en Colombia es muy bajo. Apenas llega a US$1,38 la hora, mientras que en Los Ángeles es de US$14 dólares. El estancamiento del ingreso real se ha manifestado en un freno de la tendencia descendente que traía la pobreza.

Tercero, el desempleo crece porque la inversión pública es pequeña. El Estado colombiano es muy débil, y no logra impactar de manera significativa la actividad económica.

Cuarto, el desempleo aumenta porque el país ha sido incapaz de convertir las bonanzas minero energéticas en un mejoramiento de la producción nacional.

Sin duda, el desempleo es un fenómeno complejo, y su comprensión requiere una mirada integral, que va mucho más allá de la tributación. La lucha contra el desempleo exige que se tomen medidas radicales, con una perspectiva de mediano plazo.

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