Adiós, Estado

Adiós, Estado

Cómo explicar una reforma tributaria para recaudar menos impuestos, el intento de lesionar a Ecopetrol, los lineamientos de los banqueros para acabar con las pensiones y la ausencia de aranceles.

Menos intervención del Estado en la economía, es el camino adoptado por el gobierno de Iván Duque. Ha sido el esquema durante más de tres décadas, desprestigiando y subestimando el papel que este juega en la sociedad. No se puede negar el éxito obtenido: pocas personas sensatas se atreverían a defender alguna institución pública.

La ciudadanía más joven no se acuerda que hubo una época en que las ferias de las ciudades, las carreteras y ferrocarriles, las pensiones, la generación de energía y la protección de los productores agrícolas e industriales, tenían la rectoría del Estado. La politiquería y los malos negocios acabaron con eso y pasaron a manos de empresas privadas, con la promesa de ser más eficientes. Esto no ocurrió, pero la corrupción sí aumentó.

La verdad es que el plan no consistía en que el Estado se acabara, sino en desprestigiarlo para facilitar su captura, como mecanismo de acumulación de riqueza de unos cuantos. No de las empresas en general, sino de grupos económicos lo suficientemente poderosos para poner presidentes, congresistas, alcaldes, fiscales y contratos a su antojo. Así, por ejemplo, la fortuna de un supermagnate criollo pasó de USD 2.400 a US 12.000 millones en menos de una década. ¡Los dueños de la finca! Pero el progreso nacional no es la simple suma de los triunfos individuales: USD 200.000 de exportaciones de aguacate Hass para el Super Bowlpor muy buen negocio que sea para una empresa, no alcanzarán a compensar ni en una ínfima parte los USD 44.300 millones en importaciones industriales al año que todos pagamos.

La Ley de Financiamiento, aprobada a ‘pupitrazo’
es -en síntesis- una renuncia del Estado
a recaudar una porción de impuestos dirigidos a grandes empresas.

La Ley de Financiamiento, aprobada a ‘pupitrazo’ en diciembre pasado, es -en síntesis- una renuncia del Estado a recaudar una porción de impuestos dirigidos a grandes empresas, con la falsa teoría de que así tendrán más estímulos para crear empleos. También se anunció la privatización de otra parte de Ecopetrol, dando continuidad a la política de desmembramiento iniciada por Uribe Vélez en 2002. Hace pocos días, se vio al expresidente apoyando la propuesta del alcalde Armitage de privatizar parte de Emcali y en Bogotá el alcalde Peñalosa y Castellanos, el peor gerente en Colombia, están marchitando a la ETB.

La académica del University College London, Mariana Mazzucato, explica que la crisis de 2008 arrojó más evidencia de que el crecimiento económico depende en buena medida de “una inversión estratégica activa del sector público (…) Por eso, todas las grandes revoluciones tecnológicas (ya sea en medicina, informática o energía) fueron posibles gracias a la actuación del Estado”.

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