Reficar, Odebrecht y sistema de salud

Reficar, Odebrecht y sistema de salud

Hace un año se advirtió que la venta de Cafesalud EPS era un “carrusel financiero” con recursos públicos y que no mejoraría la crisis financiera y de atención a pacientes que sufre el sistema.

Por indicadores financieros, se tiene hoy una quiebra sistémica que el ministro de Salud se niega a formalizar, por considerar que eso significaría una tragedia imposible de manejar, es decir, está secuestrado por el “riesgo moral”, pues el sistema es “muy grande para caer”. Mientras tanto, la deuda con hospitales y clínicas sigue aumentando desde los $7 billones actuales, mientras que la mayoría de empresas promotoras de salud (EPS) privadas presentan patrimonios negativos y siguen grandes dando pérdidas como es el caso de Coomeva, Saviasalud y ahora Medimás.

Según el ministro, el sistema público de salud se gasta al año $1,5 billones adicionales a los de su presupuesto, que asciende a la no despreciable suma de $45 billones. Un déficit del 3,33 % anual que bien podría eliminarse si la Superintendencia de Salud actuara oportunamente en casos de corrupción como fueron el cartel de la hemofilia, del bastón, de los locos y demás montajes con los que varias EPS saquean el erario.

Un 3,33 % subsanable si se actuara firmemente frente a casos de corrupción más sofisticados. ¿Qué se hizo la reserva técnica que Cafesalud debía entregar a Medimás? ¿Se embolató para pagar el préstamo que con recursos públicos el Ministerio hizo a Cafesalud? Si la Fiscalía General ya acusó penalmente a Carlos Palacino por realizar anticipos (autopréstamos) con recursos públicos de la salud a clínicas relacionadas con Saludcop, ¿por qué no se sanciona a representantes de Esimed IPS por hacerle un anticipo de $ 8.948 millones a su matriz Prestnewco?

Si asumimos, en gracia de discusión, que el sistema de aseguramiento en cabeza de las EPS es insustituible, ¿qué hacen el Ministerio y la Superintendencia para evitar maniobras financieras como triangulación de pagos y contratación irregular detalladamente denunciadas?

El Gobierno entrega un sistema público de salud con una situación financiera peor que la recibida y permitiendo una intermediación financiera sin solvencia ni eficiencia, en detrimento del usuario. Ni siquiera los señores de Odebrecht ni los de Reficar contaron con tanto dinero público a su disposición y con tan negligente vigilancia de los organismos de control. Déjà vu.

Tomado de: El Espectador

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