martes, febrero 20, 2018

Nos tienen arrodillados

El cierre de la Vía al Llano Bogotá-Villavicencio, como resultado del trágico desplome del puente de Chirajara, prueba que la corrupción la pagamos todos, que sus costos van mas allá de lo que se roban y que atenta contra la vida.

Coviandes, la responsable de este grave perjuicio para la economía, no construye directamente sino que subcontrata sus obras “arrodillando” a los contratistas, imponiéndoles condiciones de precios y entrega que, para no perder dinero, terminan diseñando al límite, utilizando materiales de baja calidad y adelantando los procesos constructivos sin la tecnología adecuada.

Ese contrato de la Vía al Llano, adjudicado en 1994 por valor de $348.000 millones, equivalentes a $1,2 billones actuales, fue adicionado en $2,5 billones, violando la Ley 80, que pone un límite del 50 % del valor inicial, pero ningún ente de control ha visto o dicho algo. ¿Dónde están los resultados de la revisión que hizo la Contraloría en el año 2011 sobre las adiciones por $11 billones que recibieron hasta esa fecha 25 concesiones viales y en especial 18 de ellas adjudicadas por el Instituto Nacional de Concesiones (Inco)? ¿Y sobre los plazos de terminación de cinco concesiones cuyas prórrogas superan más del 60 %, tope que fija la Ley 1150 de 2007? Que no nos sorprenda si Coviandes demanda a la nación una nueva adición, alegando fuerza mayor o caso fortuito.

Coviandes es del Grupo Aval, que, junto con el Grupo Empresarial Antioqueño, dueño de Bancolombia, tomó la posición de no financiar más proyectos de 4G si el Gobierno no les pagaba la Ruta del Sol 2, para lo cual lograron la torcida Ley 1882 del pasado 15 de enero, con el corrupto liderazgo del Partido Conservador y Cambio Radical en la Cámara de Representantes. Además de financiadores, estos dos grupos económicos son los que contratan la construcción, ganando por cabo y rabo, pero sin riesgo de perder dinero con cargo al erario, arrodillando financieramente al Presupuesto General de la Nación.

Mientras tanto, los bandidos del Eln buscan dizque arrodillar a la Fuerza Pública, sirviendo de idiotas útiles a los corruptos que, con los estruendos de las criminales bombas, esconden sus delitos. Terrible y frustrante panorama que hará difícil que el crecimiento económico supere el 2 % este año e impulsando el desempleo por encima del inaceptable 10 %.

Tomado de: El Espectador

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