Más emisores más mercado

Más emisores más mercado

Las fuentes de financiamiento más usadas por las empresas colombianas son el crédito bancario, los proveedores y las utilidades que retienen. Sin embargo, existen otras fuentes que pueden ser más económicas en cuanto a tasas de interés, de más largo plazo y en condiciones determinadas por las propias empresas.

La expansión de los negocios y la recomposición de pasivos financieros demandan importantes recursos financieros que pueden ser obtenidos en el mercado de valores a través de la emisión de deuda (bonos) o la emisión de acciones (capital). En el primer caso, las empresas emiten títulos valores de contenido crediticio que dan a sus tenedores el derecho de reclamar en la fecha de vencimiento el capital que invirtieron, aquí reciben, una rentabilidad fija que es la tasa de interés que paga la deuda. Mientras que al emitir acciones, las empresas comparten la propiedad de la empresa, los inversionistas son socios de la empresa y la rentabilidad depende de la valorización de las acciones y de las utilidades de la compañía, que distribuya en forma de dividendos.

Una buena puerta de entrada para que las empresas lleguen al mercado de valores es utilizar el segundo mercado para emitir bonos, y de esa manera financiar sus planes de crecimiento, optimizar su estructura financiera o simplemente recomponer su deuda bancaria. Ya existe el segundo mercado, que mediante el decreto 1019 de 2014 flexibilizó los trámites para emitir títulos valores, aunque restringió que los compradores sean únicamente inversionistas profesionales como Fondos de Pensiones, Fiduciarias, Asegurados y Fondos de Inversión Colectiva, los recursos que en conjunto manejan estos agentes superan los $300 billones, con lo cual existe suficiente liquidez para absorber nuevas emisiones en el mercado de deuda corporativa.  (Ver Gráfico)

Aunque existen los recursos y la necesidad de nuevos emisores, todavía hay una preferencia por activos AAA o con altas calificaciones de riesgo, lo que ha limitado el desarrollo y profundización del mercado de deuda corporativa, tanto en el primer como en el segundo mercado. Esto último guarda relación con la regulación que cataloga los activos emitidos en el segundo mercado como inversiones restringidas, llevando a que los inversionistas busquen activos con altas calificaciones de crédito, y que además prefieran las emisiones de mayor tamaño, puesto que el costo de analizar y administrar esas inversiones es el mismo.

Por otra parte existe desconocimiento por parte de las empresas de las ventajas que tiene conseguir capital en el mercado de bonos o en el mercado accionario, entre las que se encuentran: Capital desintermediado puesto que son los propios inversionistas quienes ofrecen los recursos, mayor plazo que los créditos bancarios con duración entre 3 y hasta 25 años y que las condiciones de la deuda son fijadas por el emisor (Monto, interés, plazo), así mismo el pago de intereses de los bonos es descontado de impuestos como gasto financiero.

El segundo mercado es una opción que debe ser más explotada tanto por inversionistas como por nuevos emisores, profundizar en su desarrollo trae ventajas significativas al mercado local, como diversificar los portafolios, mejorar la liquidez del mercado de valores, financiar con el ahorro local el crecimiento de las empresas, generar más rentabilidad a los portafolios frente a otros activos, reducir el costo de financiamiento de las empresas y crear nuevas oportunidades de inversión y de financiamiento para las empresas, puesto que las tradicionales no siempre están disponibles o guardan el mismo horizonte de tiempo que tiene el ciclo de los negocios a la maduración de las inversiones que ejecutan las empresas.

Tomado de: Dinero

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