(Dinero) Un mes del gobierno de Iván Duque, en hechos

(Dinero) Un mes del gobierno de Iván Duque, en hechos

El análisis completo debe incluir que el presidente es producto de su ideología -formada y reafirmada en el BID- y de los partidos políticos tradicionales que lo apoyaron. Esta debe ser la base para las predicciones, aunque ya se puede hablar de hechos concretos que muestran que no habrá un cambio de orientación en el manejo político, económico y social del Estado.

Las cuentas alegres iniciaron buscando fricciones entre Duque y su partido que, en la práctica, no existen: la granada de aturdimiento lanzada por Macías en el discurso de posesión, aclamado por la jauría uribista, y posteriormente el petardo lanzado por el propio senador Uribe con su propuesta de aumentar el salario mínimo que estaría en poder de los fondos de cesantías, no representan desacuerdos fundamentales.

Así como el estilo del gobierno Santos fue el de la publicidad engañosa, el de Duque parece estar siguiendo el camino del policía bueno y el policía malo.

El nuevo actor de esta obra es Alberto Carrasquilla, reencauchado fanático privatizador y enemigo del bolsillo de los hogares colombianos; el primer nombramiento de Duque para hacer el trabajo sucio: subir el IVA a la canasta familiar, cobrar impuestos a quienes ganan $1.900.000 mensuales en adelante y bajar impuestos a las empresas, entre otras a la del mismo ministro, radicada en el paraíso fiscal de Panamá.

El presidente Duque ha salido a desmentir algunos de los anuncios de Carrasquilla, intentando calmar la avalancha de críticas que ha recibido desde todos los sectores políticos.

Pero, si los anuncios de Carrasquilla no serán parte de la reforma tributaria que se presentará este año, ¿para qué lo nombraron?, ¿cuándo vamos a saber quién de los dos estaba engañando a la población? y -sobre todo- ¿cuándo va a renunciar Carrasquilla?

En cuanto a las relaciones de Colombia con el resto del mundo, su primer viaje estableció que la agenda estará determinada por los intereses de Estados Unidos en la región, como lo prueban la propuesta de volver a la aspersión con glifosato, la medida en contra de la dosis personal, el nombramiento de Francisco Santos como embajador -quien 8 años después le sigue diciendo presidente a Uribe- y los anuncios del ministro Restrepo en defensa de los tratados de libre comercio, que arruinan cada día a agricultores e industriales.

A propósito, la demagogia de bajar más los impuestos a las grandes empresas, que vienen cayendo hace años, es una cortina de humo para ocultar que los malos acuerdos internacionales, que someten a la producción nacional a una competencia desleal, son la verdadera causa de las enormes dificultades por las que atraviesa el aparato productivo.

El gobierno de Duque no ha dejado mucho espacio para pensar que se diferenciará de sus antecesores. Su gabinete no es ninguna prueba de transformación, ya que nombró a sobresalientes defensores de las tesis del libre mercado y la no intervención del Estado, que ha aplicado fallidamente el país en las últimas tres décadas. ¿Tendrán éxito ahora, solo porque los ministros son jóvenes académicos? Eso sería tanto como afirmar que la teoría geocéntrica no estaba equivocada, sino que tenía malos defensores.

Que partidos como Cambio Radical y Liberal no hagan parte de la coalición de gobierno, lo único que significa es que las negociaciones (los negocios) para aprobar las leyes, serán al detal, con más capacidad de obtener la ansiada mermelada, y que el propósito de construir un nuevo frente nacional será más complejo. Después de la aprobación del presupuesto, hablamos.

Tomado de: Dinero

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