Martes, enero 23, 2018

De salida

De salida

Como esta dirigencia está feliz enriqueciéndose con lo que los colombianos pagamos en impuestos y aplicando su dogma fallido, la solución es propiciar su salida.

La única posibilidad real de cambio para Colombia es lograr que quienes han gobernado mal durante décadas, que son los mismos, se retiren. Pero como esta dirigencia está feliz enriqueciéndose con lo que los colombianos pagamos en impuestos y aplicando su dogma fallido, la solución es propiciar su salida.

Más allá de los hechos recientes, el mayor acto de corrupción en contra de los intereses nacionales fue haber permitido la ruina de la agricultura y la industria, fuente de riqueza y desarrollo de cualquier sociedad. La incapacidad del país de transformar a través del trabajo y el conocimiento, siguiendo doctrinas insensatas, llevaron a la especialización en la extracción de recursos naturales -que nuevamente está repuntando- y a la especulación financiera, como principales fuentes para financiar las necesidades de la sociedad, desembocando en un país estancado económicamente, con una de las desigualdades más grandes del planeta y una brecha científica y tecnológica que cada vez se amplía más.

El Estado se convirtió en un mecanismo de traslado de la riqueza nacional a señalados intereses particulares, nacionales y extranjeros. Para asegurar el modus operandi, suscribieron acuerdos internacionales como tratados bilaterales de inversión y tratados de libre comercio, con la farsa del beneficio al consumidor. Las recientes demandas en contra del Estado por Gran Colombia Gold, los mismos embaucadores de Pacific Rubiales, por la lentitud del gobierno de Santos en desplazar a los habitantes de Marmato; la de Tobie Mining por no poder hacer minería en un parque natural en el Amazonas; y las amenazas de demandas de Eco Oro porque la Corte Constitucional les está impidiendo destruir el páramo de Santurbán y la más reciente de Electricaribe (no es chiste), demuestran la verdadera intención de estos acuerdos.

 Fedesarrollo y la facultad de Economía de la Universidad de Los Andes,
justificadores intelectuales de la debacle económica de Colombia,
deberían responder también por el estado actual de cosas

En este esquema ha sido fundamental el papel de instituciones como Fedesarrollo y la facultad de Economía de la Universidad de Los Andes, justificadores intelectuales de la debacle económica de Colombia, y quienes deberían responder también por el estado actual de cosas.

El nivel de descomposición es tal, que esta dirigencia se da el lujo de nombrar como investigador de sus actuaciones a su propio socio, al abogado del grupo que concentra la mayor parte del capital financiero de Colombia, que fue superministro, superintendente, codirector del Banco de la República y también asesor de Odebrecht.

Nada de lo que ha ocurrido es una equivocación teórica, sino parte de un proyecto político; por ende la solución es política. Entonces corresponde a las mayorías del país actuar para conseguir el relevo en la dirección del Estado.

Mario Alejandro Valencia, vocero de la Red por la Justicia Tributaria, Director nacional de Cedetrabajo. Profesor CESA y U. Central. Autor libro La Industria (Aurora, 2016).

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