Viernes, diciembre 15, 2017

Maldito petróleo (I)

Maldito petróleo (I)

La política petrolera de Noruega es un éxito rotundo que los pesimistas creen imposible de replicar; los optimistas que si existe es posible seguirla Y Colombia…

De un lado está Noruega, país que encontró petróleo en su costa en la década de 1960. Se ganó la lotería. Lo explotaron, primero acudiendo a la inversión extranjera. Cuando llegaron las multinacionales, el gobierno noruego se adelantó a crear un conjunto de políticas para asegurar la soberanía sobre los recursos y la mayor parte de la renta. En 1972 establecieron la empresa pública Statoil para manejar la política del negocio.

No estuvo exenta de errores. En la primera ronda de asociación, en que se destaca el campo Ekofisk, Noruega negoció unas regalías relativamente bajas de 10 % y beneficios tributarios. Pero se había blindado con cláusulas de “derecho de reversión”, contratos a 6 años en que a los 3 años el 25 % tenía que ser del Estado. Si querían quedarse 3 años más debían entregar otro 25 %. En la segunda ronda, con el campo Statfjord a la cabeza, Statoil tendría el 50 % del negocio y más adelante se adelantaron reformas para que se quedara con el 80 %. El historiador Helge Ryggvik, de la Universidad de Oslo, lo describe como: “Noruega había descubierto que solo al desafiar a las empresas extranjeras, se harían ganancias reales”.

Los 10 mandamientos petroleros noruegos fueron la clave para garantizar la riqueza que se había creado con este recurso natural. Los hidrocarburos deben estar bajo el control del Estado, el objetivo primario es reducir la dependencia extranjera, se deben crear nuevas actividades industriales a partir del crudo, se debe cuidar la industria existente y el medio ambiente, el Estado debe estar involucrado en todos los niveles de la actividad y crear una comunidad petrolera integrada, entre otros[1]. El mensaje sin ambigüedades es: gobierno y control nacional.

Los resultados hablan por sí solos del éxito de esta política. La riqueza del petróleo se ha utilizado para crear una sociedad “cualitativamente mejor”, con altos estándares ambientales, igualdad de género y respeto de los derechos laborales, sobre la base de un “ritmo moderado de extracción”, como se muestra en el Libro Blanco 25. Hoy Noruega es uno de los proveedores de servicios y suministros para la industria petrolera más grande del mundo, garantizando una continua creación de riqueza que ya no está ligada a la extracción minera en su territorio.

El dato más destacado es el de su fondo pensional superior a USD 800.000 millones. Poseen el 1 % de las acciones de todo el planeta. Solo el 4 % de los recursos se gastan o invierten en proyectos públicos, el resto se ahorra. Ni el gobierno ni la población llevan una vida de lujos, pero se respeta y se valora el trabajo duro, porque están preparados para cuando se acabe el petróleo. Este es un caso de éxito único. La visión pesimista plantearía que es imposible replicarla; la visión optimista es que si existe es posible seguirla.
De otro lado está Colombia.

Mario Alejandro Valencia, vocero de la Red por la Justicia Tributaria, Director nacional de Cedetrabajo. Profesor CESA y U. Central. Autor libro La Industria (Aurora, 2016).

Maldito petróleo (I)

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