Sábado, noviembre 18, 2017

Unos en el paraíso, los demás pagando impuestos

Unos en el paraíso, los demás pagando impuestos

Por: Sneyder Rivera*

Colombia en los paraísos fiscales

Colombia no es ajena al escándalo de los llamados “Paradise Papers”.

Aunque es verdad que el presidente Juan Manuel Santos desapareció misteriosamente de la lista dentro de la cual había sido incluido en un principio -y así lo muestra la imagen adjunta del Consorcio  Internacional de Periodistas Investigativos, ICIJ, por su nombre en inglés-, es indudable que los paraísos fiscales permiten una evasión masiva de los impuestos que perjudica seriamente al fisco nacional, y por la tanto a todos los colombianos.

Muchas personas salpicadas por este tipo de escándalos se esconden bajo la excusa de que se trató de algo “ocasional”, “circunstancial”, o que lo hicieron por razones legítimas, con la sola intención de agilizar sus negocios, como salida obligada frente a los “papeleos” absurdos de nuestros burócratas.

Pero la realidad es muy distinta: además de violar la legislación tributaria, estas actuaciones son inmorales e indignantes, en especial porque a raíz de esto, los colombianos hemos tenido que afrontar 13 reformas tributarias en los últimos 26 años.

Cuando además se sabe que a pesar de la última reforma sigue aumentando el déficit fiscal y que el Estado no tendrá cómo financiar sus nuevos programas sociales (un hecho que comprueba Jorge Espitia en esta misma edición de Razón Pública), la divulgación de los Paradise Papers del pasado 5 de noviembre es todavía más indignante.

No es posible saber cuánto dinero se esconde en los cerca de 70 países que son o albergan “paraísos fiscales”, pero los sistemas financieros de esos países manejan cerca del 25 por ciento del producto mundial, y las estimaciones sobre el capital que ocultan fluctúan entre el 11 y el 22 por ciento de ese producto.

Según la Tax Justice Network (Red de Justicia Fiscal), los paraísos fiscales esconden entre 21 y  32 billones de dólares: “Suponiendo que las ganancias de esta riqueza no se declaran, y considerando un retorno del capital muy conservador del 3%, estimamos que los gobiernos están perdiendo más de 189 mil millones de dólares al año”.

Y de conformidad con el ex director de la DIAN, Juan Ricardo Ortega, en 2017 los colombianos habrían podido tener recursos en paraísos fiscales por casi 50 mil millones de dólares (Ortega  parte de los datos reportados al Bank For International Settlements (BIS) y del reporte de Suiza sobre de las sumas a nombre de extranjeros en sus bancos).

El caso Panamá…

La existencia y los daños de los paraísos fiscales se conocen desde hace mucho tiempo, y la atención sobre ellos se renueva con cada nuevo escándalo (ya en abril de 2016  se había dado la filtración de los “Panama Papers”, donde también figuraban personas y  personalidades  colombianas…sin que después se haya sabido mucho sobre ellos).

Por eso la reforma tributaria de 2012 dispuso que el Gobierno expediría un decreto mediante el cual los países en cuestión fueran declarados oficialmente como “paraísos fiscales”. El gobierno Santos se tomó casi un año para confeccionar el primer listado, con 44 territorios y 7 países en una lista transitoria (Decreto 2193 de 2013), dejando por fuera a países que se caracterizan por su opacidad financiera como Suiza, Bermuda, Barbados, Luxemburgo y Holanda.

Panamá es el “paraíso” más cercano -y quizás el principal- para Colombia, y sin embargo aquí la actuación del Gobierno ha sido vacilante:

En el 2014 se expidió el Decreto 1966 que incluía 41 países entre ellos Panamá, país que sin embargo fue excluido en el Decreto 2095 de 2014, tan solo 15 días después de divulgarse el  decreto original.

El 21 de octubre de 2014 Colombia y Panamá firmaron un Memorando de Entendimiento, “que tendrá como objetivo analizar, negociar y concretar a más tardar el 30 de septiembre de 2015, un Acuerdo para Evitar la Doble Tributación, el cual incluirá normas que regulen el intercambio de información a requerimiento, de acuerdo con el estándar internacional consagrado en el artículo 26 del Modelo de Convenio de Doble Imposición de la OCDE (Versión 2010), incluyendo información detallada sobre el procedimiento para llevar a cabo el intercambio de información y las salvaguardas y garantías de las personas objeto de las solicitudes” (Este texto figura entre los considerando del Decreto 2095 de 2014).

El resultado de estas negociaciones apenas se dio el 28 de abril de 2016, casi siete meses después de lo que se estipuló inicialmente, con un acuerdo que empezará a regir de manera automática desde 2018.

No obstante existe un agravante, y es que la DIAN “no cuenta con información sobre los efectos tributarios del retiro de jurisdicciones de la lista de paraísos fiscales”.

La Red de Justicia Tributaria ha subrayado el hecho de que la complejidad de las relaciones financieras entre dos países – como decir Colombia y Panamá- da lugar a vacíos en la tributación, que se producen sobre todo en el país donde las formas de elusión y evasión son más sofisticadas. Y estos vacíos no se remedian del todo con acuerdos de tributación ni con tratados de intercambio de información.

Así se vió a raíz de la denuncia del ICIJ sobre los Panama Papers en 2016, cuando la Superintendencia de Bancos de Panamá informó que los bancos colombianos tenían 8.691 millones de dólares en depósitos en ese país.

Ahora Ecopetrol, la empresa de los colombianos

Actualmente Ecopetrol cuenta con 28 empresas subordinadas en el extranjero, de las cuales siete están ubicadas en paraísos fiscales – así catalogados por el Índice de Secreto Financiero que cada año actualiza la Tax Justice Network-.

De las subsidiarias de Ecopetrol, siete empresas se dedican a la extracción y producción de petróleo; cinco al transporte de hidrocarburos; cuatro a la refinación y la petroquímica; dos a las energías alternativas, y las diez restantes se encuentran en el sector financiero así:

Black Gold Re (Bermuda)

Ecopetrol Capital AG (Suiza)

Andean Chemicals Ltd. (Bermuda)

Hocol Petroleum Limited (Bermuda)

Ecopetrol Global Energy SLU (España)

Ecopetrol Global Capital SLU (España)

Santiago Oil Company (Islas Caimán)

Colombia Pipelines Limited (Reino Unido)

Amandine Holdigs Corp. (Panamá)

Los Arces Group Corp. (Panamá)

Adicionalmente, empresas de otros dos segmentos de negocio como transporte y exploración, también están ubicados en estos territorios:

Hocol (Islas Caimán)

ODL (Panamá)

Teniendo en cuenta esta situación, es posible concluir preliminarmente que Ecopetrol tiene una mayor cantidad de empresas en el sector financiero que en los demás segmentos de negocio de la empresa.

Es importante aclarar que Ecopetrol Capital AG es un banco constituido en Suiza y creado para otorgar préstamos a la Refinería de Cartagena con recursos por más de 2 mil millones de dólares. Este banco se creó con un capital aproximado de 100 mil dólares, pero acabó con un patrimonio negativo y en violación del código suizo, lo que llevó a Ecopetrol a inyectarle recursos por cerca de 115 millones de dólares el 29 de febrero de 2012. Una operación muy poco transparente para los colombianos.

Una situación que no puede aceptarse

La evasión y la elusión tributaria a través de tantas y tan variadas maniobras transnacionales como las que mostraron o sugieren los Panama Papers, los líos de Ecopetrol o ahora los Paradise Papers han seguido socavando las ya flacas finanzas del Estado colombiano.  Y por el otro lado cada dos años se tramita una reforma tributaria que afecta los bolsillos de las clases trabajadoras con alzas en los impuestos regresivos como el IVA y con nuevos impuestos como los de consumo, gasolina y ACPM, monotributo, o carbono.

La doble moral de la clase dirigente tiene por qué despertar la indignación de los colombianos: ella esconde su riqueza y sus ingresos en paraísos fiscales, pero hace que sean los pobres y la clase media quienes corran con la carga tributaria – que principalmente consiste en impuestos indirectos-.

Y preocupa más- si cabe- que empresas públicas como Ecopetrol “la empresa de los colombianos”, entren en este juego a través de su red de subsidiarias ubicadas en paraísos fiscales.

Estas revelaciones, junto con las de Panama Papers, resultan fundamentales para que la ciudadanía tome cartas en el asunto. No puede ser que cada dos años graven más a los trabajadores mientras los vivos de arriba viven felices en paraísos fiscales.

*Economista de la Universidad Central con especialización en proyectos de la Universidad Externado

Tomado de: Razón Pública

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