Sábado, noviembre 18, 2017

(El Espectador) La cara offshore de Ecopetrol

(El Espectador) La cara offshore de Ecopetrol

En la última década, la mayor empresa del país ha tenido una fuerte presencia en el mundo offshore. ¿Cómo lo ha hecho?

Con las revelaciones de Paradise Papers quedó en evidencia una realidad poco conocida en Colombia. En la actualidad, más de la mitad de la estructura empresarial de Ecopetrol depende de un conglomerado de firmas en destinos como Bermudas, Suiza o Delaware (Estados Unidos). Todos destinos con  marcada reputación como sitios escogidos por sus beneficios fiscales.

Aunque la petrolera afirma que en su proceso de internacionalización debe ser competitiva, son operaciones en las que la Contraloría General ve reparos. En 2012 sostuvo que la reserva de esas operaciones offshore “impide el seguimiento al manejo e inversión de los recursos de Ecopetrol S. A.”. Hoy su mirada es igual y su convicción es la misma: están “por fuera del control fiscal”.

La verdad es que Ecopetrol llegó a esta situación como una mezcla entre el azar y la estrategia. Las primeras empresas offshore de su esquema se heredaron como parte de compras de operación en Colombia con multinacionales como Maurel & Prom y British Petroleum (para sus empresas offshore Colombia, Pipelines Limited y Santiago Oil Company, accionistas de Equion).

A su vez, el plan estratégico comenzó en 2006, cuando se creó un sofisticado esquema de reaseguramiento en Bermudas, con la constitución de su reaseguradora cautiva llamada Black Gold Re. La firma de abogados Appleby fue su aliado, porque le prestó servicios en cuatro sociedades offshore.

La estrategia se consolidó en 2008 con la compra de Propilco, que trajo consigo una pequeña sociedad llamada Andean Chemicals, constituida en Bermudas. Poco a poco, las facilidades de tener sociedad offshore, la convirtió en su principal vehículo de inversión en el segmento de la refinería y la energía alternativa. Andean Chemicals compró al Glencore el 51 % de las acciones en Reficar y se convirtió en accionista mayoritario de Bioenergy.

La creación de este tipo de vehículos financieros se consolidó en 2010 con la constitución de Ecopetrol Capital AG en Suiza y Ecopetrol Global Capital en España. Las razones para elegir las jurisdicciones desde donde funcionarían sus filiales fueron el grado de protección y acogida a la inversión extranjera y la regulación especializada para actividades de financiamiento y reaseguro.

Algunas comunicaciones en 2008 entre Ecopetrol y Appleby, mencionadas en los Paradise Papers, confirman que una de las motivaciones detrás del plan de internacionalización fueron los efectos tributarios. Representantes de la petrolera insisten que su propósito sigue siendo la optimización para administrar el negocio, y que cualquier beneficio tributario quede en la misma compañía.

Un correo de agosto de 2008, remitido por Luz Ángela Suárez, de la Unidad de Gestión de Filiales, y dirigido a Tammy Richardson, de la firma Appleby, solicita comparar los “efectos tributarios de las operaciones en Bermudas en relación con España y Colombia”, para decidir desde dónde invertir. Luego Suárez dice a Richardson que Ecopetrol tiene como opción realizar compras de compañías en Delaware, ya que la inversión es más rentable desde una de sus filiales fuera de Colombia que desde Ecopetrol.

Las transacciones de Ecopetrol desde Delaware se materializaron seis meses después, cuando compró el 5 % de las acciones de la petrolera peruana Petrotech en febrero de 2009, a través de la offshore International Group Inc. (OIG). Esta compra generó molestias entre  congresistas peruanos, porque presuntamente no se pagaron impuestos en tierras incas. Incluso, por solicitud del expresidente Alan García, se creó una comisión en el Congreso para investigar el caso.

Uno de los vehículos más controvertido es la operación que se hace con Ecopetrol Capital AG. Para los críticos, no es claro por qué la petrolera necesita estructuras estratégicas en jurisdicciones con secretismo. Ecopetrol dice que esos intrapréstamos a través de Ecopetrol Capital AG. son necesarios, pues permiten hacer créditos en dólares y mover caja en el grupo, lo que no se puede hacer desde Ecopetrol S. A. Además, permite retener beneficios de préstamos.

Sin embargo, para los críticos no es aceptable que la empresa, con clara mayoría de capital estatal, invierta desde estos destinos, pues la petrolera no se debe a intereses privados. “Al ser en un 88 % propiedad del Estado, no sólo debería tener amplio manejo en la legislación, jurisdicción o competencia nacional, sino consolidar una información transparente de todas las inversiones y manejos que las empresas oficiales tienen hoy afuera”, señala José Roberto Acosta, vocero de la Ong Justicia Tributaria.

Ecopetrol defiende su estructura de inversiones offshore, y asegura que “sin esta opción, no podría invertir en muchos países”. Además, las jurisdicciones offshore le permiten competir en el mercado mundial de las petroleras, ya que la flexibilidad que ofrecen las hace más eficientes en sus inversiones y también en su administración. “Perderíamos eficiencia frente a competencia que sí lo tiene”, puntualizó la estatal petrolera, basada en la certeza de que no es hora de salir del mercado económico internacional.

Acercamientos entre Glencore y Petrobras

En correos de Appleby quedaron consignadas comunicaciones en las que Glencore comparte “la esperanzadora e inminente entrada de Petrobras” al negocio de Reficar. Este hecho tiene relevancia pues fue Glencore la empresa que en puja pública ganó a la petrolera brasilera su posibilidad de participar en la refinería colombiana. El mensaje es de abril de 2007, nueve meses después de que la firma Suiza se hizo al negocio en un proceso en el que ganó con una oferta muy ajustada al valor secreto de puja que tenía el gobierno. El correo advierte que Glencore estaría trasladando el 70 por ciento de sus acciones a Petrobras.

En abril de 2007, Glencore iba a pagar a Ecopetrol por 510.000 acciones en Reficar con recursos de un intracrédito a su filial Colombia Refinery Holding B.V. Al final, pagó desde su sociedad suiza, pero al parecer el “crédito” –como lo describió un funcionario de la firma suiza- “siguió activo y tendría que estar aclarado”. En otro correo de Glencore fechado en 2007, se dice que “Petrobras solicitó que se le permitiera dar un vistazo sobre cómo fue implementado”. Glencore solicitó a Appleby fechar un documento relacionado a su pago por las acciones en Reficar con fecha vencida, algo que los abogados llaman backdating.

Tomado de: El Espectador

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