Sábado, noviembre 18, 2017

ANIF: las cuentas de la lechera y la amnesia selectiva

ANIF: las cuentas de la lechera y la amnesia selectiva

Por: Jairo Bautista

Red Colombiana por la Justicia Tributaria

Docente Universidad Santo Tomás

La semana pasada causó un relativo alboroto entre la opinión pública nacional la propuesta de Reforma Pensional Estructural realizada por ANIF.  Reforma que para casi todos los sectores sociales, resulta de una urgencia apremiante, debido a la insostenibilidad del sistema de pensiones en el mediano plazo y al enorme nivel de exclusión de la población de los beneficios de este sistema, causados en mayor parte por los bajos niveles de cotización derivados de la informalidad laboral que es el signo de nuestro mercado de trabajo, y a las decisiones de gobiernos y empresarios de hoy y de ayer que se han dedicado a jugar a la ruleta con los recursos pensionales de todos los colombianos (as).

Pero por necesaria que sea la reforma, no quiere decir que lo que ANIF propuso sea la respuesta correcta para que la inmensa mayoría de los colombianos puedan lograr un amparo en su vejez. Por el contrario, la propuesta de ANIF –que presenta algunos pequeños visos de verdad, y un enorme mar de exageraciones y mentiras- está diseñada para justificar una “repotencialización” del negocio de los Fondos Privados de Pensiones que se han visto afectados notoriamente por la actividad comercial de COLPENSIONES.

Es claro que no se le puede pedir a un vendedor de carne que promueva el vegetarianismo, así mismo no podemos pedirle a los dueños de los bancos y los negocios financieros que deseen un sistema pensional justo e inclusivo. El problema radica es que ellos (ANIF) pretende que los colombianos creamos que sus propuestas van a conducir al país a ese objetivo, y no hacia el velado propósito de convertirse en el monopolio de las pensiones y a aumentar la explotación de un negocio multimillonario.

Comencemos a llamar las cosas por su nombre: desde hace años se ha impuesto en el debate pensional en Colombia, la idea peregrina de que el gobierno “subsidia” las pensiones, y que esos “subsidios” son altamente regresivos.  Quienes así lo señalan, -no solo ANIF, sino una parte importante de la academia y los “expertos” en el tema- olvidan que lo que hace el gobierno nacional hoy, es HONRAR una deuda histórica con los afiliados al sistema pensional de Prima Media.

Estos argumentos tienen un problema de memoria selectiva: cuando el sistema pensional se creó en Colombia, se estructuró bajo un sistema de tres pilares de financiación: Estado, Patronos y Trabajadores –quienes, a propósito, aportaban un valor pequeño-.  Con los años el Estado fue desconociendo su responsabilidad, dejando que el sistema se financiara solamente con aportes de patronos y trabajadores, y usando las reservas pensionales del Seguro Social, para atender gasto público corriente.

Por tanto, hablar de subsidios es desconocer que esos recursos fueron aportados por trabajadores y patronos a lo largo del tiempo, que no constituyen una reasignación de recursos económicos sino la devolución de los dineros que se tomaron de las reservas pensionales.

El sistema pensional en el Régimen de Prima Media, adolece de serios problemas –informalidad, altos niveles de evasión, déficits en sus reservas- pero estos no tienen que ver con la captura de rentas de un grupo “privilegiado” de pensionados, sino con la irresponsabilidad de gobiernos pasados que como ya indiqué, usaron los recursos depositados en el Seguro Social, en expediciones de gasto temerarias, algunas de ellas que beneficiaron al mismo sistema financiero a través de créditos blandos, o compra de entidades en quiebra, adicional a ello, la aparición de un sistema de competencia –el  Régimen de Ahorro Individual creado por la ley 100- debilitó financieramente al Seguro Social.

En segundo lugar, se desconoce por parte de ANIF que el problema fiscal no lo constituyen tanto los costos derivados del régimen de Prima Media, como el impacto que tienen los regímenes especiales que aún cuentan con pensionados activos. Decir verdades a medias parece funcionarle muy bien a los dueños del capital financiero, especialmente cuando tras de sus discursos disfrazados de “bienestar público”, “responsabilidad fiscal” y “saneamiento financiero del sistema para beneficio de todos” y que a la larga propone la formación de un sistema pensional a la medida de los intereses de los Fondos privados.

Y en este sentido, llama poderosamente la atención algunos de los argumentos más polémicos de Sergio Clavijo en entrevista concedida al diario Portafolio y publicada el pasado 27 de septiembre:

 

  1. No hay que acabar con COLPENSIONES sino marchitarla, prohibiendo a partir de 2019 que nuevas personas se vinculen al Régimen de Prima Media –es decir, dejando a los Fondos Privados como opción única de afiliación-. Cuando los monopolios privados no pueden competir con una entidad pública, no dudan en abandonar sus ideas de “libertad de mercados” y exigen del gobierno regulación, e intervención, y en este caso PROHIBICIÓN, esto demuestra lo consistentes que son en sus argumentos.

 

  1. Robustecer a COLPENSIONES –contradictorio- pero con una propuesta que si no proviniera de quien proviene sonaría a chiste: las hipotecas reversibles vinculadas al modelo de Beneficios Económicos Pensionales (BEPS). ¿Qué son las famosas Hipotecas Reversibles?, mejor dejemos que sea el propio Clavijo quien lo explique: “Es un mecanismo por medio del cual un propietario de vivienda que no ha logrado ahorrar lo suficiente, a medida que se acerca a los 60 años, revierte su hipoteca a favor de la aseguradora que le va a dar pensión vitalicia… Sin embargo, la persona puede seguir viviendo en su casa hasta que se muera. A partir de ese momento, pasa a ser propiedad de la aseguradora…” (Diario Portafolio, 27-09-17) Sin palabras.

 

Es decir, que el monopolio financiero quiere venir no solo por el mercado perdido frente a COLPENSIONES, sino además arrancarle hasta la casa, a quienes por diferentes razones no han podido ahorrar por su pensión, poniendo de intermediario al Estado –a través de los BEPS que son orientados a la población de más bajos ingresis – y lucrándose sin misericordia alguna del desamparo pensional de la mayor parte de los colombianos.

Es así, con mentiras, como pretenden plantear el debate de una Reforma Pensional, engañando a la opinión pública con sus pieles de oveja, las cuales no les cubren suficientemente bien el hocico.

Es necesario recordarle a Clavijo y a sus representados, que las pensiones no son un derecho de sus negocios, sino un derecho social, y que si por algo han caído sus afiliados es porque la gente se ha dado cuenta de que ese es un negocio para pocos. ¿Habrá que recordarles las pésimas decisiones de inversión de los portafolios pensionales que llevaron a pérdidas onerosas, especialmente en el periodo 2008- 2011, y sobre las que no ha habido un debate público? ¿Habrá que indicarles que ese modelo está haciendo agua, incluso en Chile, país que lo “inventó”? ¿Y que hace agua justamente porque las rentabilidades son para los dueños del fondo, mientras que entrega pensiones de miseria a sus afiliados? (ver http://www.bbc.com/mundo/noticias-36890288)

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