Sábado, noviembre 18, 2017

De Medimás a medimenos

De Medimás a medimenos

No importaron las advertencias de la Procuraduría y de la Contraloría, ni la acción popular con la que logramos frenar temporalmente la inconveniente venta de Cafesalud EPS y su transformación en lo que se conoce hoy como Medimás EPS.

Con la reciente solicitud de la Procuraduría de intervenir a Medimás EPS, quedó probado que los críticos tenían la razón: la venta de Cafesalud no era para mejorar el servicio a sus 5,5 millones de usuarios; era sólo un negocio financiero con el ánimo de beneficiar a los tradicionales mercaderes de la salud.

La Supersalud debe explicar por qué habilitó a una entidad que no estaba lista para funcionar, pero guarda silencio y se opone a la orden de la Procuraduría de intervenir esta EPS que, por cierto, no ha cumplido nada de lo que prometieron sus socios: no tiene red de prestación de servicios, no representa un nuevo modelo de salud y no ha podido desatrasar las citas para los usuarios.

Los de Medimás no han concretado contratos con las clínicas y hospitales; sólo tienen cartas de intención donde tratan de imponer sus condiciones unilaterales y abusivas. De los $1,45 billones que se comprometieron a pagar, sólo han desembolsado $18.000 millones, según anuncio de la liquidadora de Saludcoop, mientras que cínicamente sí han recibido los dineros de la Unidad por Capitación de cada uno de sus 5,5 millones de usuarios para los meses de agosto y septiembre, que ascienden a más de $600.000 millones ¿Dónde está el resto del dinero? ¿Cuándo pagarán los $200.000 millones que irresponsablemente les prestó el ministro de Salud, Alejandro Gaviria, con dinero del extinto Fosyga?

Todos los problemas que se buscaba resolver con este proceso siguen vivos y hasta más grandes: deudas de Saludcoop en liquidación y deudas de Cafesalud EPS, y ahora surge un nuevo y creciente pasivo con Medimás. Pero tercamente se insiste en que esta es la mejor solución, que no existen alternativas.

Y por si fuera poco, los socios de Medimás empiezan a pelearse entre ellos por cuenta de irregularidades en contratos internos, como el denunciado penalmente ante la Fiscalía General de la Nación referente al servicio contratado con el Centro Nacional de Oncología, de propiedad del señor José Luis Mayorca. Pero la Fiscalía, callada, como en muchos otros escándalos. De mal en peor.

@jrobertoacosta1 / jrobertoacostaopinion@gmail.com

Tomado de: El Espectador

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