Martes, octubre 24, 2017

(Arcadia) En Reficar

(Arcadia) En Reficar

Sandra Borda y las extrañas contradicciones de la industria petrolera de Colombia.

En días pasados y por invitación de Justicia Tributaria y la Unión Sindical Obrera de la Industria del Petróleo (en adelante USO), visité Reficar. Debo confesar que jamás había estado en una refinería y me producía mucha curiosidad ver el monstruo por dentro. Particularmente este monstruo: Reficar ha sido clasificada como una de las refinerías de más alto nivel de conversión en la industria. Es decir, la nueva unidad permite sacarle mayor valor a cada barril de crudo y convierte el 97% de cada barril de petróleo en productos valiosos. Se trata de una refinería de conversión alta. Para que se hagan una idea, la refinería de Barrancabermeja tiene una capacidad de conversión del 76%, lo que la ubica en una clasificación de conversión media. Se dice que solo otra refinería en el mundo, la de Janmagar (India) de propiedad de Reliance Industries Limited (RIL), cuenta con este mismo nivel de conversión.

Y por supuesto, esa diferencia es posible solo gracias a una operación muy compleja, unos costos altos y un gran nivel de especialización de los operarios. Se trata de las grandes ligas en materia de refinerías: casi no se ven operarios (seres humanos) cerca de las máquinas y el centro de control es un absoluto descreste. Tiene todos los juguetes y básicamente cada movimiento de la refinería y toda su seguridad se controla desde allí.

Pero, tristemente y a pesar del gran avance que implica la construcción de Reficar para el país, hay problemas. Además del lío del sobrecosto de 4.023 millones de dólares que produjo la construcción de la refinería (a propósito, ¿alguien sabe en qué andan los entes de control en este tema?), hay otros asuntos que tienen preocupada a la USO. Tuvimos una reunión con el gerente de Reficar, Amaury de la Espriella, y toda la plana mayor de la compañía. En ella nos confirmaron que una de las plantas está fuera de funcionamiento. La USO dice que se compró una planta de segunda, la gerencia de Reficar dice que la planta es nueva (no había sido usada antes) pero que ellos son los segundos compradores. El asunto es que lleva un tiempo sin funcionar, y para tratarse de una refinería prácticamente nueva (lleva 19 meses en funcionamiento) la cosa no deja de ser preocupante. Preocupante por la plata que se pierde mientras no funciona y preocupante por la naturaleza de la inversión que se hizo. La gerencia insiste en que refinerías como esta tienen un período de estabilización de entre 19 y 24 meses en el que es normal que pasen estas cosas. Es de suponer entonces, que los incidentes con esta y otras plantas serán superados pronto y habrá que estar atentos a que así suceda.

Hay otra preocupación que puede estar relacionada con los sobrecostos: hay pilas y pilas de materiales sin usar, organizados pero a la intemperie. Los andamios que se utilizaron para la construcción están apilados unos encima de otros y hay lotes completos de material que no se utiliza. Adicionalmente, camino a la refinería encontramos unos reactores enormes que estaban destinados para el Proyecto de Modernización de la Refinería de Barrancabermeja y que, por alguna razón, están botados en un lote a merced de la brisa marina y el sol.

Al parecer, y este es otro asunto que debería ser sujeto de más discusión pública, el gobierno ha dicho que no hay plata para la modernización de la refinería de Barrancabermeja. Teniendo en cuenta que Reficar ha sido diseñado para producir más diesel que gasolina, esta decisión puede poner en peligro la seguridad energética del país. Un ahorro de corto plazo como el de Barrancabermeja puede tener costos enormes en el largo plazo si nos deja convertidos en importadores de gasolina. Este tipo de ahorros, en tiempos de austeridad, son peores y no mejores para el futuro del país.

Y para terminar, debo señalar que una vez más me deja perpleja cómo lugares de la naturaleza de Reficar parecen ponernos a pisar el suelo del primer mundo, mientras los espacios geográficos en los que se encuentran asentados parecen enclavados no en el tercer, sino en el cuarto mundo. Además de un proyecto de paneles solares que se anuncia ostentosamente en la página web de Reficar, ni esta ni ninguna de las otras compañías que se encuentran en esta zona han hecho mucho por el pobrísimo corregimiento de Pasacaballos y en general, por el desarrollo mismo de la zona industrial de Mamonal. Esta zona aporta cerca del 9% del PIB industrial del país y representa el 100% de la producción bruta en Bolívar, pero de alguna manera, en Pasacaballos la plata no alcanza para la prestación normal de servicios públicos (particularmente de energía) y para unas calles que no se inunden cada vez que llueve.

Tomado de: Revista Arcadia

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