Jueves, noviembre 23, 2017

(El Espectador) El impuesto a la regla: Catalina Ruíz-Navarro

(El Espectador) El impuesto a la regla: Catalina Ruíz-Navarro

Le decimos “LA REGLA” porque más o menos viene cada mes, entre los diez o 12 años y los 40 o 50. Es decir, la mayoría de las mujeres menstruamos durante la mayor parte de nuestra vida. A pesar de eso, de ser algo tan común, parte esencial de todo el sistema de reproducción humana, es un tema que se mantiene en secreto. Un secreto entre mujeres. De vez en cuando uno le oye a los tipos chistes machistas que nos comparan con “animales que sangran” o los ve uno usando los cambios de humor que puede producir la regla como excusa para no tener que dar cuentas de su comportamiento. Pero son pocos los capaces de comprar una toalla higiénica, mucho menos un tampón. Y así, la regla, aunque es un problema que debería concernir a toda la sociedad, se vuelve otra cosa más de la vida privada de las mujeres.

Y por eso desde 1974 nos clavaron un impuesto del 16 % a las toallas higiénicas y tampones. Ni siquiera nos preguntaron, porque la regla no se habla, y quizás entonces nosotras no dijimos nada por el mismo pudor. Según cifras de 2016, el recaudo de impuestos que se hizo —sólo— a las mujeres que menstrúan llegó a los $34.000 millones ese año, y se calcula que cada mujer se gasta al menos $160.000 anuales para agenciar su regla. Salvo, claro, que conozca y use la copa menstrual, que es quizás el método más efectivo, barato y ecológico para lidiar con la regla, pero es poco conocido y usado, por el mismo tabú de que uno lidie con su propia sangre menstrual. Como si la sangre fuera sucia, cuando definitivamente no lo es más que muchas otras secreciones.

Así que, durante 39 años (desde 1974, salvo el período entre 1998 y 2002), las mujeres que menstruamos en Colombia hemos sido un negociazo para el fisco, y en detrimento nuestro, porque la brecha salarial está más o menos en el 20 % y las cifras de desempleo de las mujeres (12,8 %) superan las de los hombres (7,3 %). Así que las mujeres ganamos menos y gastamos más, pero, pues, ¡quién nos manda a tener la regla!

Como el año pasado, con la reforma tributaria, se pasaron de descarados queriendo poner un IVA de 19 % a las toallas higiénicas y tampones, las mujeres se emberracaron y se organizaron para protestar. Sólo bajaron el impuesto a un 5 %. Es decir, el fisco colombiano se va a seguir lucrando de nuestra regla. Y es que no sólo el impuesto debería ser nulo; las toallas higiénicas y los tampones deberían ser gratis, pues el cuidado y el mantenimiento de nuestros sistemas reproductivos es lo que hace posible que en este país siga naciendo gente. El Estado debería ir pensando cómo nos reembolsa la plata que durante años recaudó con un impuesto discriminatorio. Pero no les conviene asumir que la menstruación no es un asunto privado, sino un problema de salud pública. ¿Será que para que entiendan hace falta mentarles la que los parió?

Tomado de: El Espectador

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