Martes, agosto 22, 2017

La locomotora de la corrupción

La locomotora de la corrupción

A febrero pasado, las ventas minoristas cayeron 7,2 % y la producción industrial 3,2 %. De los $414 billones que los colombianos deben a los bancos, ya $16 billones son deudas vencidas, mientras que el tamaño de esta deuda, como relación del ingreso de todo un año, ya asciende en las empresas al 42,3 % y en los hogares al 19,5 %, nivel superior al observado en la precrisis del año 1999.

Lo anterior como resultado del colapso de la locomotora minero-petrolera y del reventón de la burbuja de la vivienda gratis, inflada con recursos públicos que terminamos pagando con el aumento del IVA y que buscaba lavar la imagen de politiquero de Germán Vargas. También reventó la locomotora de la infraestructura, impulsada en muchos casos por una corrupción, donde Odebrecht es apenas la punta de iceberg.

Una arista adicional en este desplome económico es la judicial. Llama la atención la curiosa coincidencia de que el señor Néstor Humberto Martínez Neira hubiera renunciado a su cargo de “superministro de la Presidencia” para ser nombrado fiscal general de la Nación después de que en 2015 encarcelaran al bandido Marcelo Odebrecht en Brasil.

Ya recordó Cecilia Orozco Tascón, en su columna semanal en El Espectador, un laudo arbitral de la Cámara de Comercio de Bogotá del 29 de septiembre de 2011, donde la Corte de Arbitraje solicitó compulsar copias a la Fiscalía para que investigara las actuaciones de fraude procesal de Hoteles Estelar, propiedad de Corficolombiana y cuyo abogado apoderado era Néstor Humberto Martínez. Otro enrarecido negocio, donde el mismo cliente y abogado terminan mal parados, fue el detallado en la sentencia de casación penal de fecha 5 de julio de 2007.

Si su actuar como abogado ha sido reprochado por pesadas instancias jurídicas, ¿qué se puede esperar ahora de Néstor Humberto Martínez cuando en su calidad de fiscal general silencia sus inhabilidades en las investigaciones por corrupción en Navelena y Ruta del Sol Tramo II?

Una economía postrada no podrá recuperarse si su justicia está capturada por intereses particulares que desprecian el interés público. Y aunque existen árbitros valerosos, como los que solicitaron investigar por fraude procesal a un poderoso grupo económico y a su abogado, también existen aquellos que se venden al mejor postor y garantizan que la única locomotora que avanza sea la de la corrupción.

@jrobertoacosta1 / jrobertoacostaopinion@gmail.com

Tomado de: El Espectador

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