Miércoles, abril 26, 2017

¿Beneficios para quién? Los incentivos fiscales en América Latina y el Caribe

¿Beneficios para quién? Los incentivos fiscales en América Latina y el Caribe

Christian Aid

 

Luchar contra la desigualdad en América Latina y el Caribe es fundamental y los sistemas fiscales tienen una gran capacidad para conseguirlo. Sin embargo la triste realidad es que la gente más pobre paga más impuestos que la más rica. La razón: la falta de progresividad de los sistemas tributarios donde la mayoría de los ingresos vienen de impuestos directos sobre, por ejemplo, la propiedad o el capital. Estos sistemas contribuyen a aumentar los niveles de desigualdad en la región.

El último análisis realizado por Christian Aid e InspirAction deja de manifiesto otro de los impedimentos para conseguir una sistema fiscal más justo: los incentivos fiscales: ¿Cómo afectan los incentivos fiscales a la situación de desigualdad que vive la región?

Los incentivos fiscales forman parte de este panorama que hemos querido poner de relieve en el análisis: ¿Beneficios para quién? Los incentivos fiscales en América Latina y el Caribe. Los incentivos – es decir, las deducciones, exclusiones o exenciones de obligaciones tributarias que se ofrecen para atraer a los inversionistas- pueden ser una forma legítima de estimular ciertos sectores económicos. Pero si hay falta de transparencia en la manera de aplicarlos o si son mal planeados pueden acabar convirtiéndose en una carga tributaria para los más pobres e incluso contribuir a aumentar la desigualdad.

Recientemente, el interés en los incentivos tributarios ha crecido a causa del acuerdo global sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Los ODS tienen mucho potencial para reducir la pobreza, pero alcanzarlos costaría unos 2,5 billones de dólares anuales. Los países en desarrollo necesitan encontrar una fuente estable para financiarlos. Los ingresos tributarios podrían ser una de las fuentes más estables pero la presión competitiva por atraer inversión privada acaba en el ofrecimiento generoso de descuentos fiscales a las empresas.

Aunque en nuestro análisis se reconocen también los posibles beneficios de conceder incentivos fiscales, se evidencia que en la región de América Latina y Caribe estos beneficios en muchas ocasiones no se han dado. Cuando esto ocurre la presión ciudadana ha sido fundamental para denunciarlo. El análisis muestra diferentes casos de estudio en los que la sociedad civil, incluyendo a varias de nuestras contrapartes, ha llamado la atención en situaciones donde los incentivos no han cumplido con lo prometido. Un buen ejemplo fue la campaña “Las Jugadas de la Fifa” (añadir link), destinada a denunciar los casi 300 millones de dólares de exenciones fiscales creados por la FIFA y sus patrocinadores en Brasil, como parte de las condiciones impuestas a los países que quisieran acoger un mundial, sirvió para mostrar los nexos que hay entre los incentivos fiscales, la pobreza y la desigualdad.

Hablamos de casos específicos de Guatemala (y las manifestaciones realizadas contra la introducción de una ley de inversión); de Colombia (donde se han cuantificado las pérdidas a causa del sistema de incentivos), de Bolivia (donde se ha analizado cómo los incentivos pueden afectar más a las mujeres), de Republica Dominicana (donde se ha examinado el efecto de las zonas francas) y de Brasil (donde se organizaron manifestaciones contra los incentivos fiscales para las industrias extractivas).

Si no están bien aplicados los incentivos fiscales pueden afectar la capacidad de los países en desarrollo para generar ingresos suficientes para costear programas vitales de desarrollo y cubrir servicios públicos esenciales, al tiempo que no facilitan la mejora en cantidad o calidad de las inversiones.

En Christian Aid/InspirAction opinamos que ha llegado el momento de repensar esta estrategia fiscal y a través de nuestro análisis proponemos los principios que creemos que un gobierno justo, claro y responsable debería respetar a la hora de ofrecer incentivos. Pensamos que la transparencia es clave. También creemos que las empresas globales que operan en países en desarrollo deberían garantizar que sólo buscan o aceptan incentivos fiscales que están a disposición de la competencia en los mismos términos, han sido aprobados por los legisladores y son de conocimiento público.

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