Domingo, abril 30, 2017

Arranque de 2017, acción después del vértigo: Camilo Díaz

Arranque de 2017, acción después del vértigo: Camilo Díaz

Por: Camilo Díaz.

Sin duda el año que terminó fue una montaña rusa para el mundo porque de principio a fin estuvo lleno de acontecimientos económicos y políticos. Empezando el año, el crudo llegó a mínimos de US$ 26 no vistos en más de diez años para al final por cuenta del acuerdo de la Opep cerrar por encima de US$50 por barril.

Mientras el Dow Jones se acercó al récord histórico de 20.000 puntos, solo lo contuvo la subida de tasas de la Fed en diciembre y los comentarios de nuevas alzas este año, muchos analistas sin embargo creen que el Dow está sobrevaluado porque la cotización de las acciones no es consistente con la salud de la economía. En el otro lado del atlántico la política monetaria se convirtió en tasas negativas desde Europa hasta Japón.

En política todo salió al contrario del resultado esperado. Todos los referendos fueron derrotados, en el Reino Unido ganó el Brexit, en Italia el primer ministro dimitió iniciando diciembre luego de su derrota. En Bolivia Evo Morales perdió, en Brasil Dilma Rousseff fue destituida, pero en Venezuela ni siquiera llegó a convocarse el referendo para revocar a Nicolás Maduro.

Colombia también tuvo su cisne negro y el No ganó en las urnas, solo el bálsamo del Nobel de Paz al Presidente Santos impidió cualquier reversa del Acuerdo de Paz como él mismo lo dijo en Oslo.

Pero son tres los sucesos más importantes por su transcendencia para el futuro. Primero, la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca como un presidente poco político pero lo suficientemente pragmático para llevar sus planes a cabo, lo que incluye el empuje de la economía americana, y sus ambiciones geopolíticas, ambas no necesariamente significan estabilidad o diplomacia.

Segundo, la consolidación del presidente de Rusia Vladimir Putin como un poder relevante en Euro – Asia; su papel protagónico en la caída de Alepo en Siria y su decisión de colaborar en el recorte de producción de crudo (Rusia es hoy el mayor productor del mundo) que fue determinante para lograr el acuerdo de la Opep en noviembre lo convierten en un poder en esa región.

Tercero, el creciente poderío económico de Alemania por encima de las otras potencias europeas que le permite poner condiciones económicas de austeridad y manejo migratorio a sus socios de la Unión Europea es algo que puede conducir a la fragmentación del bloque, más ahora que llegan elecciones y existen voces en contra de esas medidas.

Trump como presidente puede impulsar la economía americana porque ha prometido pavimentar literalmente el camino de vuelta al crecimiento a través de la renovación de la infraestructura a lo largo y ancho de Estados Unidos y reducir impuestos a las empresas y personas. Él como hombre de negocios ha explotado y conoce bien las ventajas del apalancamiento en el desarrollo inmobiliario. En Nueva York ya hay un plan de invertir US$10.000 millones para renovar el aeropuerto JF Kennedy.

Europa en cambio enfrenta el Brexit y un año de elecciones que debilitará la inversión privada a causa de la incertidumbre que se genera ahora que varios líderes han descubierto que las medidas de austeridad y la política monetaria tradicional no han dado los frutos esperados, y que Estados Unidos en cabeza de Trump va a ir por otro camino ampliando el déficit fiscal y estimulando directamente la economía al mejor estilo keynesiano.

Para Colombia y América Latina pueden presentarse turbulencias puesto que un endurecimiento de las tasas de interés de la Fed puede provocar una migración de capitales desde la periferia hacia el centro, además si la política comercial cambia se verán afectados en términos comerciales tal y como lo ha padecido México desde la elección de Trump.

El petróleo puede ayudar a contener las presiones sobre los ingresos de Colombia y el déficit en cuenta corriente siempre y cuando el pacto de la Opep se cumpla y los precios permanezcan arriba de US$50 el barril. La implementación del posconflicto y las 4G le ayudarán a la economía al impulsar la demanda agregada.

Por último, a menos que se desate una guerra comercial entre Estados Unidos y China esta última puede continuar con su expansión del 6,5%. Queda pendiente para el año la evolución de las sanciones a Rusia y el despegue de Japón.

Tomado de: Dinero

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