Al desastre interno de Santos, súmele el externo

Al desastre interno de Santos, súmele el externo

Por: Mario Alejandro Valencia. Miembro de la Red por la Justicia Tributaria en Colombia.

Es deseable e inevitable que las naciones establezcan relaciones entre sí. Pero estas relaciones son provechosas cuando el beneficio mutuo. El aislacionismo sería insensato. Sin embargo,  vale la pena preguntarse sobre el éxito de los gobernantes colombianos en su política económica mundial.

Las cifras del Banco de la República[1] ayudan a resolver este interrogante. Entre 1994 y el primer semestre de 2013, el déficit de la Cuenta Corriente, que mide los recursos reales de la economía y su interacción externa, acumuló un saldo negativo por  US 85.971 millones, monto superior a la deuda externa del país.  ¿Por qué el resultado es adverso? Porque no había forma de competir con el resto del mundo, con un aparato productivo que sucumbió al ser dejado a su suerte por el Estado.

Examinemos: la Renta de los Factores, cuenta que mide a nivel internacional las ganancias o pérdidas en los factores de capital y trabajo, fue negativa en US 116.236 millones durante el mismo periodo. La explicación es sencilla: efectivamente a Colombia ingresan importantes sumas de dinero en forma de inversión extranjera directa porque –supuestamente- “Colombia es Pasión” y “la respuesta es Colombia”. Entraron  US 115.053 millones. ¡Muy bueno que lleguen esos recursos! Pero se olvida un detalle: ese dinero ingresa con la única condición de poder salir con las ganancias: US 88.543 millones de dólares de utilidades y dividendos han regresado a los países de origen de la inversión. A pesar de que este balance es positivo, la situación no es halagüeña: en los últimos años lo que sale es más que lo que ingresa, así, entre 2009 y 2012 por 1 dólar que se invirtió en Colombia, se fueron 1.14. ¿Estamos ganando o perdiendo?

Según el codirector del Banco de la República, Carlos Gustavo Cano, existe una clara tendencia a aumentar el desastre. El panorama es el de una economía “con la industria contrayéndose y las importaciones de bienes de consumo aumentando. Ello sugiere sustitución de producción nacional por foránea”[2], afirma Cano, lo que es negativo para el país, aunque a Santos y a su pandilla neoliberal les parezca lo deseable.

La tormenta interna y externa que afronta Santos tiene su causa principal en la forma como el país viene relacionándose con el mundo en términos económicos. La fórmula impuesta no ha sido el camino al paraíso sino al abismo y hace imperioso un cambio del modelo y de quienes lo dirigen.

Tomado de: Revista Deslinde-Colombia

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