¿2018 de dónde venimos y a dónde vamos?

¿2018 de dónde venimos y a dónde vamos?

El principal impulso con el que ha arrancado la economía está recibiéndose por el petróleo que se ha mantenido por encima de US$65 el barril para el Brent. El sostenimiento de los precios es una buena noticia porque ayuda a cerrar el déficit en cuenta corriente, aporta más ingresos a la Nación vía impuestos, y dividendos desde Ecopetrol que con ese rango de precios vuelve a estar en “business”. Lo cierto, es que la industria petrolera sigue teniendo una elevada importancia en el PIB contribuyendo con cerca del 6,5%, y el impulso de los precios obviamente se traslada a la salud de la economía.

Además del petróleo, la inflación general cedió más de lo esperado por el propio Banco de la República, el IPC de los últimos 12 meses hasta enero descendió al 3,64% quedando dentro del rango meta, dejando tranquila a la autoridad monetaria en relación con las reducciones de tasa que aplicó durante 2017, y dejando tranquilos a los empresarios de que las tasas bajas se van a mantener, puesto que la inflación está cediendo, de hecho si continúa descendiendo permitirá al banco ir por más reducciones en la tasa repo.

El resultado de las exportaciones fue positivo y crecieron durante 2017, aunque con el defecto que la mayor parte del crecimiento está explicado por el repunte del petróleo, y en menor medida por las exportaciones agrícolas, y de algunos insumos químicos. El petróleo sigue respondiendo por la mitad de las exportaciones, entonces cualquier movimiento de los precios impacta la balanza comercial y las cuentas fiscales. Al final cerramos con US$37,8 mil millones en ventas lo que significó un aumento del 19% frente al 2016, de los cuales el sector energético aporto US$21 mil millones, y el sector manufacturero solo puso US$7,7 mil millones.

De la que todavía no sabemos una tendencia clara es de la confianza de los consumidores, para saber cómo van a fluir la demanda de los hogares, las inversiones de los empresarios para expandir sus negocios, y en esa medida contratar más personal. Durante 2017 la mayor parte del tiempo estuvo negativa, repuntando en noviembre y diciembre por la temporada de compras que es estacional. En cambio, en enero parece que no va muy bien, a juzgar por las matrículas de vehículos que descendieron 4% en comparación con enero de 2017, dando cuenta que los hogares siguen reacios a comprar bienes durables, y que los efectos del IVA al 19% son duraderos y no coyunturales.

Las buenas y regulares noticias de la economía aguardan desafíos para lo que resta del año. El desempeño de las exportaciones y el sostenimiento del crudo en US$65 o más, dependerá del mantenimiento del pacto de la OPEP para continuar con los recortes, y de que la producción de Estados Unidos no se incremente más allá de 10,5 mbpd, si alguna de las dos no ocurre, el crudo de nuevo estará hacia abajo y restara dinámica a la economía. Lamentablemente Colombia no tiene nada que hacer para influir en los precios, la única manera para mitigar ese impacto es diversificar las exportaciones y mejorar la competitividad para reducir la elevada dependencia a las exportaciones minero-energéticas.

La inflación y la confianza del consumidor estarán influenciadas por lo que suceda en el sector externo y las elecciones. Las tasas de la FED marcarán el rumbo de los precios de las acciones y de los TES en Colombia, y por su puesto el comportamiento del dólar. El mercado empieza a dar por descontado que las tasas de interés de Estados Unidos serán ajustadas paulatinamente hasta llevarlas al rango entre 2,5% y 2,75%, con un apretón rápido lo que vamos a ver es desvalorización de las acciones y la deuda pública, y un dólar que regrese a los $3.000 con la consecuente subida de precios de los bienes transables. Por su parte la confianza del consumidor va estar anclada a que se conozca si el próximo gobierno va a ir o no con una tributaria que afecte el bolsillo de los hogares.

Mención especial merece la industria que no ha salido bien librada desde hace años, en ese punto las propuestas de todos los candidatos presidenciales es puro bla bla bla, nada nuevo, siempre con las esperanzas puestas y cruzando los dedos para que el petróleo se mantenga a buen precio.

Tomado de: Dinero

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